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Trastornos asociados al paro |
Características esenciales y forma de tratamiento
El trabajo en las sociedades capitalistas es la actividad que nos permite ser, que nos hace personas. Desde este punto de vista antropológico, la interacción productiva del individuo con el medio es la que posibilita el proceso de hominización, que se inicia en el desvalimiento de la cuna y termina en la sepultura. Cuando esa interacción productiva no se da, el individuo es expulsado del mundo y deja de ser. Y desde el punto de vista práctico de la supervivencia, si la persona adulta no puede trabajar y no es un rentista, cae presa de un proceso de miserabilización indetenible que aboca en la marginación y en la pérdida de los atributos humanos básicos. Si la anterior era una expulsión psicológica y existencial del mundo, ésta es una expulsión física y material.
La fenomenología psicopatógena que se insinúa en las nociones anteriores, si no intelectualizada, es bien presentida por los sujetos trabajadores. Dicho de otro modo, saben muy bien lo que se juegan en la ruleta del trabajo...
La problemática ligada a tener o no tener trabajo puede agruparse en cuatro apartados:
A) Problemas relacionados con la incertidumbre de la búsqueda del primer empleo.
B) Problemas generados por el temor a perder el empleo, sea temporal o fijo.
C) Trastornos producidos por haber perdido el trabajo.
D) Posibilidades estratégicas de encontrar un nuevo empleo.
A) Psicopatología relacionada con la búsqueda del primer empleo.
Acabados los estudios básicos, la Formación Profesional o los estudios universitarios, en el preciso momento en que la presión de la edad, los agobios económicos o, simplemente, la decisión autónoma lanza a los jóvenes al mercado de trabajo para buscar su primer empleo, pueden darse una serie de situaciones con las que no se contaba:
· Que los primeros intentos en el campo profesional para el que se había preparado el joven sean fallidos.
Ello conlleva unas variaciones anímicas del tenor de las siguientes:
decepción desánimo inseguridad nerviosismo pérdida del sueño malhumor irritabilidad
aislamiento misantropía
· Que la segunda ronda de intentos dirigida a campos profesionales, más o menos alejados de la preparación específica del buscador de trabajo, tenga éxito o fracase también.
Si termina en éxito, nos encontramos ante una situación de “subempleo” que es vivida por el sujeto con ánimo de transitoriedad o inseguridad, pérdida de la autoestima, sentimiento de frustración, y en general pueden reproducirse las alteraciones descritas para la situación de búsqueda.
Si termina en fracaso, las alteraciones psicológicas anteriores se agudizan y pueden alcanzar, en función de cada psicología individual y del tiempo transcurrido, tal grado de patología ques ea necesaria la ayuda externa.
B) Posibles problemas generados por el temor a perder el puesto de trabajo
El trabajo siempre es precario. O sufre la precariedad coyuntural de la mala marcha de la economía o, si ésta no se da, siempre está yacente la precariedad estructural inherente al sistema capitalista. En la moderna economía de la globalización y de la hegemonía del capitalismo anglosajón en detrimento del bávaro, las empresas nacen y mueren con la fugacidad de las estrellas y, consecuentemente, los empleos son vistos y no vistos.
En la pirámide de Maslow de las necesidades humanas, la seguridad aparece como una necesidad básica. Sin embargo, el hombre de las sociedades post-industriales y de la información se ve forzado a vivir la inseguridad en aquello (el trabajo) que es la base de supervivencia biológica y social. Adaptarse a esta exigencia civilizatoria no es fácil, en especial para el tipo de personalidad “no optimista” de tendencia neuroide.
En todo caso, y para no caer en una patologización universal absurda (cuando no se tiene trabajo y también cuando se tiene temor a perderlo), aquí queremos referirnos a aquellas situaciones críticas en que el trabajador ve peligrar realmente su puesto de trabajo: reducciones de plantilla, reasignación de efectivos, quiebras empresariales previsibles, etc.
El caso es que la penetración de la mente de un trabajador por el temor a la pérdida del trabajo puede perturbar gravemente el equilibrio psicológico del afectado con expresiones sintomáticas como las siguientes:
- nerviosismo - ansiedad - irritabilidad - insomnio - cefaleas - disfunciones sexuales
C) Trastornos producidos por la pérdida del trabajo
Es la situación objetivamente más grave. Ya no es la impaciencia por encontrar el primer empleo, que nos hace dudar de nuestras capacidades, ni mucho menos se trata de la aprensión ansiógena por el miedo a perderlo. Se trata de un hecho consumado que implica consecuencias trascendentales de tipo material y psicológico:
· Consecuencias materiales:
Pérdida de status económico-social / Riesgo de incumplimiento de los compromisos financieros / Miedo al futuro como supervivencia
· Consecuencias psicológicas:
Descenso brutal del autoconcepto / Conciencia de inutilidad / Sentimientos de culpa / Sentimientos de autocompasión / Ansiedad / Alteraciones del sueño / Trastornos en la interacción social / Trastornos de somatización / Trastornos sexuales / Alcoholismo / Agresividad
No quiere decirse que las consecuencias psicológicas se produzcan de modo automático, una vez producido el hecho del paro. Se sugieren inicialmente como posibilidades que pueden darse, según demuestran los casos clínicos tratados.
El problema de todas estas alteraciones psicológicas de las situaciones A, B y C es que contribuyen a cerrar un círculo vicioso muy difícil de penetrar: la carencia de empleo o el empleo a perderlo debilita las capacidades psicológicas y las energías vitales para obtenerlo o conservarlo. A mayor tiempo transcurrido, mayor es la gravedad de los trastornos y, por tanto, menores son las posibilidades de salir del círculo del paro y de la enfermedad.
D) Técnicas de búsqueda de empleo
Lo dicho hasta aquí nos hace concluir que no sería suficiente la atención terapéutica a las psicopatologías surgidas en relación con la “situación de parado”. Paralelamente a las estrategias de recuperación psicológica del afectado deben implementarse otras que ayuden a encontrar un empleo. No hay que engañarse, la mejor terapia para el “enfermo” por causa del paro es proporcionarle un puesto de trabajo. La cuestión está en que para habilitarlo para este nuevo puesto de trabajo se hace imprescindible en ocasiones una ayuda para superar los trastornos generados por la situación de paro.
Aproximación a mi particular situación
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