|
Los problemas de aislamiento y timidez |
Características esenciales y forma de tratamiento
Según el María Moliner, el término timidez se aplica a las personas que se sienten cohibidas de hablar o actuar, particularmente en presencia de otros con los que no tienen confianza.
La familia semántica del vocablo tímido no puede darnos una proyección semántica más negativa: acomplejado, apocado, recién salido del cascarón, poca cosa, desdichado, pobre diablo, encogido, pobre de espíritu, pobre hombre, infeliz, insignificante, miedoso, mirado...
La timidez no es una categoríaa nosológica que uno se encuentre en los manuales de psicopatología pero es una manera de ser o de comportarse que, en una sociedad de la comunicación como la actual, lastra de tal manera la interacción social que puede convertir al individuo en altamente handicapado.
El tímido tiene importante dosis de introversión, pero no es un introvertido típico. Mientras el introvertido mira hacia dentro de sí desinteresándose por el exterior, el tímido analiza con lente de entomólogo todos y cada uno de sus rasgos físicos y psíquicos valorándolos y comparándolos con los de su entorno social. Pero al tímido también le interesan los otros, los observa, los disecciona y el resultado de sus pesquisas y observaciones es que no se atreve a interactuar con ellos.
Un difuso miedo cósmicoBien puede definirse la timidez como una manera temerosa de estar en el mundo, cuyo origen se debe seguramente a un plexo de causas difícil de desentrañar. Por una parte, no cabe duda que, desde el punto de vista genético, hay organismos más dotados para la acción agresiva sobre el medio que otros, más pasivos éstos, medrosos y reticentes ante una realidad envolvente que, por desconocida, se percibe como peligrosa. En segundo lugar, el tipo de socialización primaria más temprana debe tener mucho que ver con el ser tímido: la inseguridad afectiva transmitida por la madre en los primeros momentos del neonato anida a buen seguro en el troquelado básico de la personalidad del tímido.
En el análisis de funcionamiento del tímido se aprecia una serie de componentes psicosociales cuya presencia total o parcial siempre se da:
Una imagen insatisfactoria del propio cuerpo
Un autoconcepto de la persona global bajo
Una sobrevaloración de los otros
Un afán excesivo de agradar
Un difuso miedo cósmico
Una grave deficiencia de habilidades sociales
Vemos, pues, que, como diría J.P. Sartre, para el tímido “el infierno son los otros”. Son los otros los que le preocupan y le cohiben, son los otros a los que quiere agradar, son los otros los que lo enajenan a causa de su inhabilidad para interactuar con ellos.
Ya lo hemos dicho. La timidez no es una psicopatología, pero cuando se da en grado notable sus consecuencias son desastrosas para el individuo: primero, porque un malestar general se apodera de la persona cada vez que tiene que relacionarse con otras, y, segundo, porque la impericia para las relaciones públicas del tímido lo puede conducir a un fracaso seguro en todos o en algunos ámbitos de su vida: afectivo, estudiantil, de trabajo, etc. El tímido es consciente de estas limitaciones y sufre por ello y es infeliz.
Afortunadamente, la psicología cognitivo-conductual puede hacer mucho por contrarrestar los efectos de la timidez.
Las líneas de tratamiento se dirigen a modificar, por una parte, los componentes psicológicos de la personalidad del tímido (imagen insatisfactoria, sobrevaloración de los otros, etc.), y, en segundo término, a enseñar técnicas de interacción social, perspectiva de trabajo de signo muy optimista.
En este sentido, trabajar y reforzar conductas como: saludar, presentar y ser presentado, ser cortés y amable, iniciar conversaciones, unirse a conversaciones de otros, etc. constituye un programa de trabajo de gran utilidad terapéutica. Los logros se hacen relativamente pronto perceptibles y la persona tímida se siente reforzada y animada para seguir adelante hasta tener un comportamiento social normalizado. Los profesionales de Apunto pueden ofrecerle este tipo de programas.
Aproximación a mi particular situación
|